lunes, 16 de noviembre de 2009

poemas de neruda

MUJER, NADA ME HAS DADONada me has dado y para ti mi vida deshoja su rosal de desconsuelo,porque ves estas cosas que yo miro, las mismas tierras y los mismos cielos,porque la red de nervios y de venasque sostiene tu ser y tu bellezase debe estremecer al beso purodel sol, del misino sol que a mí me besa.Mujer, nada me has dado y sin embargo a través de tu ser siento las cosas:estoy alegre de mirar la tierra en que tu corazón tiembla y reposa.Me limitan en vano mis sentidos -dulces flores que se abren en el viento-porque adivino el pájaro que pasa y que mojó de azul tu sentimiento.Y sin embargo no me has dado nada,no se florecen para mí tus años, la cascada de cobre de tu risa no apagará la sed de mis rebaños.Hostia que no probò tu boca fina, amador del amado que te llame, saldré al camino con mi amor al brazo como un vaso de miel para el que ames.Ya ves, noche estrellada, canto y copa en que bebes el agua que yo bebo, vivo en tu vida, vives en mi vida, nada me has dado y todo te lo debo.



ME PEINA EL VIENTO LOS CABELLOSMe peina el viento los cabellos como una mano maternal:abro la puerta del recuerdo y el pensamiento se me va.Son otras voces las que llevo, es de otros labios mi cantar:hasta mi gruta de recuerdos tiene una extraña claridad!Frutos de tierras extranjeras, olas azules de otro mar, amores de otros hombres, penas que no me atrevo a recordar.Y el viento, el viento que me peina como una mano maternal!Mi verdad se pierde en la noche:no tengo noche ni verdad!Tendido en medio del camino deben pisarme para andar.Pasan por mí sus corazones ebrios de vino y de soñar.Yo soy un puente inmóvil entre tu corazòn y la eternidad.Si me muriera de repente no dejaría de cantar!



LA CANCIÓN DESESPERADA Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto. Todo te lo tragaste, como la lejanía. Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro. Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! En la infancia de niebla mi alma alada y herida. Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! Hice retroceder la muralla de sombra, anduve más allá del deseo y del acto. Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. Como un vaso albergaste la infinita ternura, y el infinito olvido te trizó como a un vaso. Era la negra, negra soledad de las islas, y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. Y la ternura, leve como el agua y la harina. Y la palabra apenas comenzada en los labios. Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! Oh, sentina de escombros, en ti todo caía, qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron! De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste. De pie como un marino en la proa de un barco. Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. Pálido buzo ciego, desventurado hondero, descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. Es la hora de partir. Oh abandonado!


estos son los poemas de neruda en q me ispire para hacer el mio

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